Cuando un ciclo se cierra

¡Holi tuti mundili! Iniciamos un año nuevo, un año lleno de aprendizaje, emociones, pruebas y sobre todo lo iniciamos con corazón abierto y lleno de esperanza. Queridos míos este artículo es la primera inyección #Dopaminica del año 😉 Es curioso que antes de escribir este artículo, haya podido dialogar con amigos, compañeros y colegas, de un tema en común, “el de cerrar ciclos”. Terminar la carrera universitaria, culminar un contrato laboral, finalizar los estudios en el colegio, mudarse de la ciudad natal, cerrar un negocio que no generaba ingresos, etc, etc. En conclusión el hecho de terminar algo y meterse a la aventura de empezar de nuevo.

El hecho de cerrar un ciclo, nos debe generar sentimientos de esperanza, si lo acogemos desde ese punto de vista nos llenaremos de fortaleza y perseverancia, todos vamos buscando nuestro camino, movernos por donde podeos aportar con gran entusiasmo, sin caer en lo rutinario, en lo sistemático o hasta en lo robótico.

Lo que quiero comunicarte mi dopaminico es que vivas cada final y cada comienzo con muchas ganas de seguir escribiendo y sumando anécdotas bonitas a tu vida 🙂

Es importante aprender a cerrar ciclos cuando se agote el proceso, para seguir adelante y evitar quedarnos estancados. Para ello, hay que saber diferenciar entre el hecho de cerrar ciclos y el de tener una pérdida. El cierre de grandes etapas de la vida supone pérdidas e implica duelos, pero no tiene el carácter súbito o profundamente doloroso que comportan las pérdidas como tal. Por lo tanto, El cierre de un ciclo comprende perdidas, pero estas no necesariamente incluyen un cierre de ciclo.

Ahora lo importante de cerrar ciclos es que incide de manera directa en lo que se hará a futuro. Si el ciclo, sea cual sea, permaneces abierto, interfiere con el avance personal. Es como dejar una llave que gotea sin repararla y esperar a que esto no incida en el costo económico y ecológico del agua. Veamos cuáles son algunos de esos caminos para cerrar ciclos.

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Para cerrar ciclos, lo primero es dejar ir

Los seres humanos tendemos a aferrarnos a lo conocido, por más negativo que sea. La costumbre es una fuerza muy poderosa que nos impulsa a mantenernos en la inercia. Se perciba como si fuera ms fácil soportar lo malo conocido, que emprender la aventura de lo bueno por conocer.

Suele existir una resistencia a cerrar ciclos. Hay una parte de nosotros que quisiera seguir en lo mismo y no experimentar frente a lo nuevo. De ahí que la primera tarea sea la de dejar ir. Un ciclo se cierre cuando el proceso ya se completó y solo quedan restos del mismo. El cierre solo puede hacerse de manera consciente. Es posible que ya no haya algo a qué aferrarse, pero mentalmente seguimos conectados a ello. Dejar ir es una forma de reconocer la nueva realidad.

Despedirse y hacer un balance

Aunque cerrar ciclos se refiera a abandonar realidades que nos hacen daño, siempre originará un duelo. Por lo tanto, es necesario permitirnos vivir esa tristeza que traen consigo los finales y despedirnos de esa realidad que esta por desaparecer. La mejor manera de hacerlo es construyendo una memoria sobre lo vivido.

La mejor manera de hacerlo es construyendo una memoria sobre lo vivido. Los ciclos no se cierran metiendo la cabeza en la tierra como un avestruz. Ni dando la espalda a lo que sucede para evitar sentirnos mal. Lo mejor es repasar, paso a paso, cada una de las vivencias que formaron parte de este proceso. Identificar el comienzo, los momentos más relevantes y las sensaciones que experimentamos.

A partir de esto se puede hacer un balance, una evaluación de las vivenciad positiva y también complicadas, que hubo en ese ciclo. Qué se aprendió y qué no. Qué aportó a nuestro crecimiento y cómo contribuyó a nuestras limitaciones. Esta es la mejor manera de decir adiós.

El momento de emprender

El principal objetivo de cerrar ciclos es ponernos en paz con el pasado inmediato, para seguir adelante sin que lo vivido nos afecte, ni invada nuestro presente. Todo final implica también un comienzo. Ese comienzo debe ser el foco de nuestra atención y nuestro interés.

Lo nuevo no tiene por qué asustarnos. Es normal que implique un desequilibrio inicial, pero en relativamente poco tiempo comenzara a revelar sus bondades. Movernos de lo conocido a lo incierto siempre tiene un toque de aventura y supone aprendizajes, sorpresas y, por supuesto, adaptaciones. La mayoría de las veces, los cambios nos dan más de lo que nos quitan.

Cerrar ciclos es vital para nuestra salud mental. De no hacerlo vamos a sentirnos atiborrados y confundidos frente al futuro. A lo que se fue, hay que darle una sepultura de primera y decirle adiós. A lo nuevo hay que recibirlo con los brazos abiertos y una bienvenida en el corazón.

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Bueno mis queridos #Dopaminicos espero que todo todito todo vaya muy muy muy bien. Disfruten cada momento de su vida y  espero sus comentarios 🙂  Conmigo será hasta el próximo #ViernesDeDopamina  ~~cambio y fuera~~  😉  😉  😀  😉  😉

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/aprende-a-cerrar-ciclos-adecuadamente/

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