SERES QUE NO LES IMPORTA LA CUARENTENA

¡Holi holi! 😉 Espero que todo vaya bien, deseo que sigas brindando tu solidaridad y empatía en esta etapa que vivimos. Espero que seas luz 🙂 y aunque tengamos días que bajan la intensidad de nuestra luz, nunca debemos extinguirla 😉

La pregunta que viene rondando mi cabecita, desde que iniciamos la cuarentena, es decir hace cuatro semanas atrás es la siguiente:

¿Por qué algunas personas siguen ignorando las restricciones de la cuarentena? En las noticias puedo darme cuenta que ocurre en todos los barrios, en todas las clases sociales y en personas con distintos grados de formación. Por lo visto no hay posgrado universitario que libre a muchos del egoísmo, el negacionismo y la falta de empatía  :/  O directamente de la psicopatía.

Hay preocupación, no hay que dudarlo. Por eso estamos confinados en nuestras casas y no salimos a la calle salvo que sea estrictamente necesario, ya sea para comprar alimentos, medicinas o por asuntos médicos.

El negacionismo y el egoísmo son las dos actitudes que marcan la conducta de estas personas, según el psicólogo Guillermo Fouce, profesor de Psicología social en la Universidad Complutense de Madrid. Al principio del confinamiento, mucha gente justificaba el incumplimiento diciendo que se exageraba la amenaza o que esto es una conspiración, pero esa fase ya ha pasado. Los que siguen saliendo a la calle sin causa justificada ya no tienen excusa. Les mueve, directamente el egoísmo. Piensa que el virus no va con ellos, que no les va a causar daño, y no son capaces de ponerse en el lugar de los demás y ver el bien común de evitar más contagios, muertes y el colapso  del sistema de salud.

Guillermo Fouce habla de psicopatía, “un rasgo de la personalidad que implica no se capaz de sentir las emociones de los otros”. Según explica este experto, todos tenemos cierto rasgo de psicopatía “Va por grados y se define por la mayor o menor resistencia o dificultad a ponerse en el lugar del otro. Y quien así actúa no lo hace solo ahora, es un continuo en su personalidad”.

Romper las normas colectivas, por ejemplo, es algo relacionado con este rasgo. Un comportamiento que se resume en la expresión “nadie me dice lo que tengo que hacer” y que, en las circunstancias actuales, solo cabe ya combatir mediante la represión o la presión social. “La noma social aceptada de modo unánime en estos momentos es: NO SALGAS A LA CALLE. Y todo el mundo esta informando de las consecuencias. Así que quien la ignora de manera consciente sabe perfectamente que puede contribuir a la transmisión del virus y que, además, se enfrenta a un castigo”

El ser detenidos y la presión social son mecanismos dirigidos a reconducir la cuestión. Los reproches desde los balcones y ventanas que muchas personas indignadas dirigen a quienes no están solos en la calle, por ejemplo, forman parte de este tipo de presión.

Ocurre, además en todas las edades. No son solo jóvenes, aunque, según las encuestas, sean estos quienes menos amenazados se sienten por la pandemia. Entre las personas denunciadas por la policía por estar en la calle sin razón justificada abundan los adultos e, incluso, personas que, por edad, están en el colectivo de mayo riesgo. Son esas personas mayores que replican a los agentes que se les acercan que “de algo hay que morir”. Saben que el fin de la vida queda cerca y asumen la fatalidad :/

La gente tiene miedo, se siente vulnerable, respuestas racionales y lógicas ante una amenaza, pero eso genera mucha ansiedad y si esta no se sabe manejar la amenaza se minimiza o se cogen atajos como negar la realidad. El que no quiera asumirlo es porque busca atajos que justifiquen su actitud. SE AUTOENGAÑA.

Todos entendemos las advertencias de los epidemiólogos y de los políticos, son claras como el cristal; sin embargo, las emociones, los prejuicios y los miedos de cada uno filtran la comprensión de esa información para adecuarla a nuestros propósitos. Un mecanismo psicológico que por cito, tendera a extenderse a medida que prosiga el estado de alarma y anuente la angustia “La gente busca cada vez más excusas para salir dentro de las excepciones contempladas” advierte Fouce.

Son respuestas que se extreman en lo que la Psicología social se conoce como sociedades individualistas, propias de Occidente, con Estados Unidos como paradigma, en oposición a las colectivistas como las del Sureste asiático, que ahora se ponen como ejemplo en el combate exitoso a la pandemia. “Unas y otras no son mejo ni peores, explica Fouce. Pero es cierto que las colectivistas tienden más al bien común y a lo comunitario y se hace más caso a los mensajes que anteponen el bienestar de todos. A las individualistas les cuesta más”.

Mis #Dopaminicos bellos  😀 me despido con un gran abrazo llenito de energía buena vibrosa para cada uno de ustedes. Que la paciencia, el amor y la salud los llene en este temporal ❤ ❤ 😀 Conmigo hasta el próximo #ViernesDeDopamina ~cambio y fuera~ 😉 😀  😉 

Fuente:

¿Por qué la gente se salta la cuarentena? El psicópata del piso de al  lado,  por Fernando Goitia en XL Semanal.

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